
Por: Valentin Effendi
Hay una fuerza gravitatoria que es propia de nuestro universo y cada partícula la experimenta de acuerdo con su masa o energía. Esta gravedad es débil pero posee dos propiedades especiales: puede actuar a grandes distancias y es siempre atractiva. Esto significa que las débiles fuerzas gravitatorias entre las partículas individuales de dos cuerpos grandes, como nuestra Tierra y el Sol, pueden sumarse todas y producir una fuerza total muy significativa. La fuerza gravitatoria entre el Sol y la Tierra se atribuye al intercambio de gravitones entre las partículas que forman estos dos cuerpos. Aunque las partículas intercambiadas son virtuales, producen un efecto medible: ¡hacen girar la Tierra alrededor del Sol!
En otros universos que he visitado hay muchísima materia. En uno de ellos, hay algo así como diez billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones (un 1 con ochenta y cinco ceros detrás) de partículas en una región parecida a la que nosotros podemos observar en el nuestro. Estas partículas tratan de seguir el camino más parecido posible a una línea recta en un espacio curvo, pero debido a que el espacio-tiempo no es plano, sus caminos parecen doblarse, como si fuera por efecto de un campo gravitatorio. Hay muchos espacio-tiempos curvos posibles diferentes, cada uno de los cuales corresponde a un estado inicial diferente de esos universos.
Si ustedes conociesen el estado inicial de nuestro universo, conocerían su historia completa, pero yo no tengo intenciones de contarla. Si ustedes supiesen como se comportaron en los momentos iniciales los espacio-tiempos curvos, conocerían el estado cuántico de este universo. Hay sólo dos maneras en las que puede comportarse este universo: o ha existido durante un tiempo infinito, o tuvo un principio en algún tiempo finito del pasado.
Cualquier modelo que describiese el universo entero, en detalle, es demasiado complicado matemáticamente para que ustedes fuesen capaces de calcular predicciones exactas. Por consiguiente tienen que hacer suposiciones simplificadoras y aproximaciones y aún así, el problema de obtener predicciones sigue siendo formidablemente difícil.
Cada historia de las que intervienen en la suma sobre historias describirá no sólo el espacio-tiempo sino también todo lo que hay en él, incluido cualquier organismo complicado, como seres humanos, que pueden observar la historia del universo. Ahora, si todas las historias son posibles, entonces en la medida en que ustedes existen en una de las historias, podrían emplear el principio antrópico para explicar por qué vuestro universo se encuentra en la forma en que está.
Dios puede saber cómo comenzó el universo, pero ustedes no pueden dar ninguna razón particular para pensar que comenzó de una forma en vez de otra. Por tanto, les sugiero que analicen que la condición de contorno del universo es que no tiene ninguna frontera. El universo estaría completamente autocontenido y no se vería afectado por nada que estuviese fuera de él. No sería ni creado ni destruido. Simplemente SERÍA.
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