Cerró
la puerta con temor o con odio, y su sonido fue como el de otra cosa. Entonces
no supe por qué, pero aquel ruido indescriptible no era el que origina una
puerta al ser cerrada.
Tres años, casi exactamente tres años antes, le observé desde un balcón, sin saber quién era. Caminó unas cuadras antes de desaparecer tras unos edificios, mientras yo decidía que aún no quería morir y me alejaba del borde de la baranda.
Quizás le vi también en otra ocasión, en una larga fila en la que yo también esperaba. Entonces no sabía para qué, y me limité a seguir esperando.
Y otra vez creí verle, aquel día en que todos los rostros se tornaron difusos y borrosos. Pero ni entonces le reconocí. Sólo me di cuenta al verle alejándose y cerrando una puerta tras de sí. Esperé el sonido; he oído puertas toda mi vida ¡sé cómo suenan al ser cerradas!
Entonces supe quién era. Entonces supe que no volvería a verle.
Comentarios recientes
hace 6 meses
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año